Como refiere José M. Esteve, se aprende a ser maestro, a lo largo de ya casi 20 años en la docencia, aún continuo aprendiendo, sorteando infinidad de obstáculos que poco a poco han ido conformando mi identidad como profesor. Se trata de una profesión ambivalente, en ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero que ello se da por la falta de identidad y compromiso de ser docente, de la falta de vocación y honestidad con uno mismo, quizá orillados por la necesidad y falta de visión como personas y profesionistas. El ser profesores, es como ser padres, nadie nos enseña a serlo, se aprende de la experiencia propia, del análisis y confrontación de los hechos, con la preparación constante, con la aceptación de los errores y corrección de los mismos, con el saber que hay otros que también tienen opinión y que también de ellos se aprende y por tanto enriquece. Pero de lo que se habla, no se lograría si no se tiene el compromiso de lo que se hace, el saber cómo, porqué y para qué? de nuestra labor orientadora y formadora.
La enseñanza debe ser un fluido constante y bidireccional, con retroalimentación maestro-alumno-maestro. Debemos ser capaces de crear un ambiente propicio para generar conocimiento en ambos sentidos, porque también de los alumnos podemos aprender y reorientar nuestra guía, y que mejor en un sitio donde uno se sienta “libre” y con la confianza de expresar su propia opinión.
La función primordial del docente es procurar que el alumno genere su propio conocimiento, que lo haga significativo para la aplicación y resolución de problemáticas de la vida cotidiana, lo cual le permitirá desempeñarse mejor en ella.
Es indiscutible que todo cambia y avanza día a día, la tecnología, la sociedad, etc… por ende si somos orientadores y formadores para el conocimiento significativo, es inevitable que tengamos que actualizarnos en toda aquella gama multifactorial que incide sobre la educación estudiantil. Por tanto, es fundamental el cambio de actitud y reconocimiento de nuestras deficiencias, de ser humildes y buscar apoyo de compañeros con más experiencia, de ser receptivos y estar dispuestos a la superación constante.
Como docente debemos ser capaces de transmitir nuestros conocimientos a los alumnos de forma tal que puedan entenderlos, “hablando su propio lenguaje”, relacionando con sus vivencias, interesándolos, buscando que generen su propio conocimiento y lo apliquen de manera significativa, facilitar su propia forma de expresión, pero cuidando la merma de la conceptualización y objetivos.
Es por ello que jugamos un papel fundamental en una sociedad, exigente, cambiante, globalizada, en la que deberán desempeñarse exitosamente futuras generaciones.
miguel, soy tu amiga cubana dulce maria soler roger, por favor contactame en sweetymary55@gmail.com y en dmsoler@censa.edu.cu. muy interesante tu sitio
ResponderEliminarespero tu mensaje, maritza tambien ha intentado contactarte, no olvidamos lo buen amigo y profesional que eres
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